El trabalenguas

Fotografía de David A Córdova M

Una minificción de Jorge Jaramillo Villarruel

Tiempo de lectura 1 minuto.


Pepe Pecas pica papas con un cuchillo desafinado sin hoja y que también ha perdido el mango. Nadie sabe cómo lo hace. Sus platillos tienen embelesada a la nueva burguesía de clase media que, día a día, desayuna, come y cena en El Trabalenguas (Parangaricutirimícuaro #33, col. Roma), el único restaurante que contrata como cocineros exclusivamente a internos del psiquiátrico, cuyos guisos, dicen, no tienen parangón. 

Tres tristes trastos yacían vacíos en la mesa 14. Chavela Charales, muchacha chata y chaparra, fue a llevárselos para retirar los restos de Tigre al Trigo con Chilacayote Chasqueado, especialidad del lugar. Una vez que quedaron limpios, fueron llenados con el cuero del cuerpo del puerco del chicharrón en salsa de tomate verde y chile amarillo que pidieron los comensales de la mesa 9.

Todo iba viento en popa. Los nuevos burgueses habían superado sus prejuicios y no les importaba ir a comer a esa cocina de locos, cuyos sabores condimentados de forma inusual les dejaban la lengua trabada en lo que llegaba el postre.

Todo hubiera seguido de maravilla, pero las autoridades clausuraron el lugar de forma definitiva cuando el mesero Pablito clavó un clavito en la cabeza de un calvito, el pintor portugués Pedro Pablo Pérez Pereira, que vivía en la colonia Condesa, donde la gente es menos tolerante que los de aquí, y más frágil de cráneo.


Jorge Jaramillo Villarruel (Ciudad de México). Ha publicado cuentos y artículos en diversos medios, digitales e impresos. En 2014 publicó su primera novela, Los elefantes son contagiosos (BUAP) y forma parte de The best of spanish steampunk (Nevsky) y Alebrije de palabras (BUAP), entre muchas otras antologías. Su libro más reciente es El país de noviembre (Jolifanto/Amazon), que reúne más de 20 relatos fantásticos, de horror y ciencia ficción. 

 @UnEteronef

 

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