Me acaba la vida

Fotografía de Elena Almeda

Dos poemas de Daniela Carvajal

(Colombia, 1992)


I

Maldad

 

Subirnos la falda y dejar de pedir permiso para respirar,

amar incondicionalmente y para siempre,

vivir sin el temor de ser traicionados,

dejar de correr para sentirnos seguros,

rasgar los pensamientos,

correr al vacío,

rasparnos las rodillas y los codos,

golpear el miedo,

dañar lo que siempre estuvo mal,

sonreír por el cielo, el ruido y el agua,

quitarnos los zapatos para besar cómodamente el suelo,

bailar en voz alta y gritar porque el estómago llora,

vivir porque nos obligaron,

morir porque el trabajo agota,

escribir porque nos hacemos viejos,

cantar porque nada es gratis,

seguir porque la vida pesa,

dormir porque los ojos se están quedando sordos.


II

ERSTE HEXE

Me pesa la vida que no lee y no escribe, la que no quieres saber ni mirar más allá. Me arde la vida sometida y sin pasos intermitentes. Me parte la vida que no se estima, me corta la vida que no disfruta del tiempo sin drogas y alcohol. Me corroe la vida prestada, la vivida en otros zapatos. Me asfixia la vida triste y llena de lamentaciones, me mata la desobligada y sin preocupaciones.
Me descoloca la música como negocio, la plata y las malas costumbres; la vida de niños como grandes. Me impacienta la vida acallada de seres fieles y el pensamiento censurado de sabios. Me fatiga la vida conformista y la pesimista, la vida enferma y llena de grietas. Me hierve el arte que no se aprecia y se toma por moda, me comprime la vida vivida sin recuerdos y en fotos, las palabras que no se dicen sin escribirse. Me aprieta la vida que no se siente y el amor que no se recibe.
Me lastima la vida que se vive como centro, las lágrimas sin inversión, las hojas desperdiciadas y los gustos que no se llenan. Me margina el rencor, la superioridad y la superficialidad. Me arrincona el miedo, los sustos y la intranquilidad. Me amarga la falta de carácter y decisión, la atención que quiere ser robada y los favores con condiciones.
Me enfrasca la vida que no me pertenece y quiero vivir, me encierra la vida que critica y no libera. Me estanca la vida que no supera y no quiere olvidar, la que mira y no habla, la vida que no piensa, no siente y no ama. Me desquicia la vida que no sabe que vivir y escapa de toda realidad, la vida sin ningún valor o aprecio por sí misma. Me fulmina la vida dependiente y cansada, la vida que no cree.
Me apacigua la vida irreal, la fantasía de una noche que no se reconoce cuando amanece. Me inquieta la vida que no cree y que se queja, la vida que no resuelve problemas y la vida que los empeora. Me martiriza la vida que busca refugio en un techo con huecos, la vida que vuela sin polo a tierra, la vida que huele a perderse y evadir; la vida sin prioridades.
Me acaba la vida que vivimos…

 

Daniela Carvajal Cobos,

2 de Junio del 1993. Colombiana. Estudiante de arquitectura de día, escritora amateur de noche. Enamorada de las palabras, las letras y  los cuentos. Fiel seguidora de Poe, los finales abiertos y las cartas a la antigua.

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