Ensayo Revista

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Por Javier Febo Santiago

Imagen: Birds also Birds, Fish Snake and Scarecrow, de Max Ernst (1921).

Tiempo de lectura 2 minutos.


He trazado diversas formas de escribir esta novela. Ninguna de ellas adquiere la visibilidad ni el contorno que quiero.  Todo lo que he pensado se desvanece al momento de intentar escribir la primera línea. No tengo claro dónde apuntar. Dar en el centro se me hace imposible. Aunque creo en lo imposible; no creo que me quede orbitando por siempre en un limbo sin salida. Sé, que tarde o temprano llegará esa estructura, esa vorágine que opaque la página en blanco con ideas multiformes pintadas homogéneamente de negro. Será el momento crucial, donde el blanco deje de serlo todo y toque fondo. Por ahora sigo buscando en los libros, en los rostros, en la venganza, y nada. Todo sigue igual. No ocurre nada. 

Hay quienes dicen que una forma de encontrar lo que se busca a la hora de escribir es ingiriendo anfetaminas. La verdad, a mí, tales cosas no me funcionan. Tampoco me funciona escribir triste, enojado, y mucho menos alegre. Le doy amplio espacio a esos sentimientos a que se manifiesten.  Siempre me dejan en una bolsa impermeable, frente a la puerta, una experiencia, una enseñanza.  Sólo escribo bien cuando estoy relajado. En esa instancia todo surge. Algunos escritores afirman que no pueden escribir sin los efectos de ciertas drogas. Su influencia les da aliento, al igual que las promesas bíblicas a los cristianos. Es posible, no lo niego, que antes de escribir necesite una, más bien, dos copas de coñac. Me ha pasado (con la primera copa de coñac) que al ver la réplica Birds; also: Birds, Fish-Snake and Scarecrow de Max Ernst, que tengo en la pared de fondo de la sala, han fluido ideas que he desarrollado. Al escuchar el jazz de Wynton Marsalis, (con lo que resta de la primera copa de coñac) los ruidos ajenos a la música se congelan, facilitándome una total concentración en la búsqueda del adjetivo perfecto o del gerundio correcto.  Por último, ver, (con la segunda copa de coñac) las fotos de Ashley Graham y de Latecia Thomas en Instagram, ayuda a que se desplace en mí el calor que no activa las glándulas sudoríparas, sino esa cosa inexplicable que permite despachar lo almacenado (con todos los controles ambientales) en el subconsciente.         

La realidad es, que requiero de uno que otro estímulo. Lo veo normal. Para tener sexo es lo mismo. Si no ves al menos un pezón, un vello púbico, la lengua brillosa, una tanga o el ombligo, es difícil ubicarse en tiempo y espacio. Escribir no es fácil.  La síntesis, la sintaxis y no sé qué madre más, te la juegan, y te la juegan con trampas. Si vas en pasado, no puedes estar en el presente, y menos aspirar al futuro.  Si vas en presente, olvídate del pasado y del futuro. Hablar es diferente. Haces lo que te da la gana.  Aunque creo que la literatura es la gran idea de la libertad; siempre existen los Concilios literarios de Nicea y de Trento, que impiden a toda costa ese periplo espontáneo que permite ampliar los conceptos.

Cambiando el tema solo un poco. Decía Macedonio Fernández:

“Pero no leer es algo así como un mutismo pasivo, escribir es el verdadero modo de no leer y de vengarse de haber leído tanto.” 

En la vida se me hubiera ocurrido pensar tal cosa. Escribo por…  Bueno, puedo expresar que escribo para justificar mi existencia, para comunicar, por necesidad…  Pero con toda sinceridad, escribo para no aburrirme, para construir y destruir, para jugar a ser un ser supremo, y por venganza. No por una venganza de haber leído tanto, sino una venganza por haber nacido humano y en este mundo.

Si sigo divagando por los callejones del pensamiento, no llegaré al portal…

Un momento. Déjame quedarme tranquilo y cerrar los ojos…

Era una tarde lluviosa.  Los perros abandonados a su suerte intentaban guarecerse pegados a las paredes que…

Yo creo que esto va de cuento, no de novela.                  


Javier Febo Santiago.

Trujillo Alto, Puerto Rico. Febrero 8, de 2018.

Twitter: @JavierFeboStgo

 

  1. Identificada totalmente. Hay que desafiar ese bloqueo y volar en el paraguas de una narrativa fluida y verosimil.

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