Ensayo hojasueltas Revista

Variaciones de un mismo tema

Por Nancy Hernández García

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“No juzgues a un libro por su portada”; para bien y para mal la sentencia es acertada pero, ¿qué nos dice la portada?, ¿es parte del libro, en el sentido de tomarlo como una unidad?, ¿importa?, ¿podemos basar en ella nuestra decisión de comprar o leer? La portada es lo primero que vemos del libro, la sonrisa o ceño fruncido que le ofrece a su lector y, aunque hay portadas que para nada le hacen justicia al texto –más bien, funcionan como repelente— el lector es quien tiene la última palabra (ya sea que le dé una [h]ojeada al libro, lea la cuarta de forros o simplemente porque ya conoce al autor y sabe que no lo decepcionará no obstante los esfuerzos de la portada).

La palabra portada se compone del vocablo latino porta ‘puerta’ y el sufijo –ada “que ha recibido la acción”, entonces, portada significa “en la puerta, en primer plano”. La portada es la cara que el libro nos da, pero también podemos hacer un ejercicio consistente en pensar en la relación establecida entre la portada y la historia: un ejercicio ecfrástico, es decir, la portada es la lectura e interpretación del diseñador. Evidentemente un texto tiene tantas interpretaciones como lectores y por esa razón uno puede o no coincidir con esa lectura. El diseñador, entonces, debe trabajar en una imagen que contenga los elementos/símbolos esenciales de la historia. Así, portada (representación gráfica) y texto (historia) son una unidad; las editoriales deberían pensar un poco más en el lector como alguien que disfruta del libro desde la portada, como objeto, y no sólo como un consumidor de palabras para evitar –ahorrarse— el pago a un diseñador y llanamente poner en la portada el poster de la película (si la hay) o cualquier otra imagen que nada diga.

Hubo un tiempo de editoriales más preocupadas por ofrecer al lector (bibliófilo) un buen producto que por vender; una cosa lleva a la otra, evidentemente. Joaquín Mortiz es una de ellas; el editor Joaquín Díez-Canedo se convirtió en leyenda por su labor meticulosa: publicó a muchos de los grandes escritores mexicanos del siglo pasado (Salvador Elizondo, José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos, etc.) y contó con la participación del diseñador Vicente Rojo, autor de varias de las portadas más recordadas de la famosa Serie del Volador. Por mencionar dos, me detengo en las ediciones de Farabeuf y Morirás lejos

Las imágenes son fuertes pese a que solamente son una insinuación del contenido; adelantan pero no spoilean.

En una entrevista, Rojo dice que la portada no es independiente del texto porque es una invitación para el lector; reconoce también que su intención artística “es sugerir suavemente lo que es el libro” y “acercar un libro a un lector”; “yo no hago una portada para hacer una portada bonita, lo que yo quiero es que el lector lea el libro”.

La portada, pues, es la antesala; invitación que se acepta o se rechaza. Pondré otro ejemplo que resalta la importancia del cuidado editorial: las distintas portadas que ha tenido  Las batallas en el desierto, nouvelle de José Emilio Pacheco, publicada en ERA, editorial cofundada por el artista junto con Neus Esperate y José Azorín, y para la que ha hecho unas setecientas portadas. Algunas son de Rojo.

Las primeras dos portadas son obra de Rojo, la edición de la SEP es diseño de Teresa Guzmán Romero y la última, también edición conmemorativa, tiene como portada (y al interior) fotografías de Nacho López. Todas son buenas interpretaciones editoriales y efectivamente invitan al lector a asomarse a la historia de amor de Carlitos y Mariana. La última facilita la recreación de la época y de la Ciudad de México que ya no existe.

Esta es, pues, la importancia de las portadas.


  1. La entrevista puede leerse aquí: https://zetatijuana.com/2018/03/las-celebres-portadas-de-vicente-rojo/
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México (1990). Maestra en Letras por la UNAM. Estudiosa de la literatura mexicana contemporánea, en vías de especializarse en la narrativa de José Emilio Pacheco y lectora de poesía en su tiempo libre.

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