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De criaturas y otras oscuridades

Tres relatos cortos de Tania Paola Esquivel Magny


Los murciélagos

Los he visto pasar volando en sus trajes negros impermeables, que con la lluvia o con el sol, relampaguean. Dicen que vinieron en un viaje de exploración desde el Viejo Mundo. Estos magos, con la habilidad de prenderse del techo, caminar de cabeza, colgarse por horas y soportar la presión de la sangre que se estanca en sus cráneos, desafiando la gravedad. Cuando se cansan de sus trucos de magia se disfrazan de perros y salen a morder los cuellos jóvenes de las delicadas sandías de los huertos. Se ríen y fingen ladrar, mantienen un vuelo bajo con movimientos circulares, dispensando terror a quienes logran presenciar su espectáculo. Ante los hombres, los orgullosos murciélagos, acostumbrados a las multitudes, irrumpen en la belleza de los días con sus pieles negras pegajosas, mordiendo y apareciendo terribles. 

Sin embargo, termina el día y exhaustos regresan a su acantilado, se cuelgan de su desfiladero favorito, suspiran, se imaginan los posibles frutos del mañana. En medio de la oscuridad de la noche, los misteriosos murciélagos se sienten igual de solitarios que los hombres, a quienes gustan de atormentar día con día. 

Drácula

Desde su mazmorra, Drácula yace colgado de un perchero de cobre que sobresale de una de las estalactitas que componen la cueva. Meditativo e inmóvil, se repite que la vida eterna lo tiene hastiado.

Han pasado los años, y con el desarrollo industrial y el crecimiento de la mancha urbana, el antiguo, famoso, glorioso y temido sujeto de no pocas historias fantásticas y orgías, se encontraba deprimido, solo y exhausto.

Estaba harto de alimentarse sólo con la sangre de vagabundos. Asesinaba a sangre fría a los hombres sin hogar que dormían en los parques. Viejo y sabio como era, se escabulló y vino a vivir entre los hombres. Hoy, no es más que un personaje de cuentos y novelas.

Las brujas

Durante la Edad Media y quizá desde antes, se creía en la existencia de mujeres con la capacidad de transformar el clima a su conveniencia, ejecutar maleficios y encantamientos atroces. Estas mujeres, de complexión robusta o delgada según les convenga, gustan de merodear y ocultarse en los bosques cercanos a los pueblos. Dentro del acervo de sus habilidades, están la de cambiar de apariencia, practicar la telequinesis, la quiromancia y la preparación de pociones con fines de todos tipos. Seducen a los viajeros masculinos para después asesinarlos y absorber su energía vital devorando su corazón, aún palpitante. Comúnmente, sus cabellos son largos y negros como la noche y parecen fundirse con las oscuras túnicas que siempre portan.  Los gatos les son fieles, las acompañan y protegen. Las noches de luna llena, las brujas se congregan con sus aquelarres para danzar alrededor del fuego, desnudas y frenéticas. Se elevan, nadan en el aire, hacen piruetas de contorsionista poseído. Hablan en lenguas extintas y soportan las más extremas temperaturas. Pueden respirar bajo el agua y vivir más de 500 años.


Tania Paola Esquivel Magny, nació en Naucalpan Edo. De México el año de 1994. Estudiante de Antropología Histórica y Lengua francesa en la Universidad Veracruzana. Prefiere ser buena lectora que buena escribidora. Escribe cuentos, poemas, micro ficciones y ensayos. Twitter: @ttristetropique  

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